A veces da julepe abrir los ojos, porque por ahí los abrís, y ves todo pata para arriba, y eso es lo que en verdad da miedo, los cambios. Cambiar, dejar esto, por lo otro, cambiar a una persona, por la otra, cambiar la tristeza, por la alegría, cambiar un amor, por una amistad. Cambios, que a veces pueden ser buenos, a veces malos, a veces innecesarios, a veces sin sentido, a veces porque no te queda otra, a veces porque ya no sabes que hacer, no entendés nada, y tomas una decisión a las apuradas, haces un cambio, sin pensar, y quién sabe, quizás sacas algo bueno de ese cambio a las apuradas que hiciste, no? no, lo mas probable es que no. No hay que hacer cambios sin pensar, sin sentido, hay que pensar muy bien en todo antes de actuar. Como un chico que juega a las escondidas tapándose los ojitos, creyendo que así no lo ven, así como cuando estás asustado, y los cerrás, pensando que cuando los abras, ya va a haber pasado todo, y no es así. Uno a veces cierra los ojos, como si así fueran a desaparecer los problemas.

Como si el muerto el cartero, fueran a desaparecer las cartas fuleras, como si ignorando a alguien, fueran a desaparecer todos los sentimientos que tenés hacia esa persona. Uno se hace el perro que tumbó la olla, como si el dolor que siente no existiera, uno detesta y ama, a esa persona o a ese espejo que te canta las cuarentas, uno detesta y ama, que te abran los ojos y te hagan ver la realidad. Aunque no siempre te los tienen que abrir, hay veces en las que ya no aguantas más todo eso que tenés guardado, todas esas cosas que nunca quisiste ver, y ¡explotas!, abrís los ojos por vos misma, y sentís que se te viene el mundo abajo, te sentís aturdida, confundida, tiste, pero hay que aceptar la realidad. Abrir los ojos tiene gusto a membrillo con queso, es agridulce. Por un lado como que se pierde la magia, pero por el otro, se sale del engaño. A veces, lo que tenemos que ver es tan horrible, que tenemos que hacer la vista gorda y cerrar la tranquera, y vivir en una cajita de cristal. Rebajarnos a sufrir, por no querer abrir lo ojos, y no perder algo o alguien que amas. Y otras veces, la burbuja se pincha, no queda otra que abrir los ojos, y mirar lo que no queremos ver, el corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire, ahogados. Nos pasan mil cosas por la cabeza, todas esas que en todo este tiempo no quisimos ver, y se nos hace un matete que no entendemos ni como llegamos hasta esto. Hay veces que tenemos que abrir lo ojos por más duro que sea lo que vamos a ver, por más de que perdamos lo que sea que tengamos que perder. Duele abrir los ojos, es como salir de la oscuridad que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente, mejor mirar para otro lado, dicen, meter la cabeza bajo la tierra como hace el avestruz. Pero para que algo cambie, hay que romper la burbuja, hay salir de la cajita de cristal, abrir los ojos, y animarse, aunque lo que halla para ver, nos estruje el corazón, nos rompa el alma en mil pedacitos.
ka




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